Redes Sociales

Peligros en Redes Sociales para la reputación

Tras la arenga de mi buen amigo Mark cuestionando el distanciamiento que he tenido del blog, hoy me decido a volver. Excusas hay muchas y no voy a aburrirles con las cargas y la concentración que he debido a los proyectos que manejamos.

Hoy he tenido el placer de conversar en FM Mundo con Karol Noboa, Esteban y Karina acerca de lo fácil que es que a través de las redes sociales podamos arruinar nuestra reputación.

Casos hay muchos. He querido establecer una primera diferenciación entre la reputación personal y la reputación de las marcas, empresas y personajes públicos. Las formas son distintas y también sus consecuencias.

A nivel personal, tenemos datos como los que arroja la Oficina de Seguridad del Internauta en España, que calcula que entre el 5 y el 10% de los jóvenes de hasta 34 años tienen problemas para conseguir trabajo debido a los contenidos que comparten en las Redes Sociales. Este no es un tema trivial. Históricamente hemos recurrido desde el sector empresarial a las Hojas de Vida y a las entrevistas personales, esperanzados en que los departamentos de recursos humanos tuvieran un buen filtro de selección y quedarnos con el mejor talento humano posible en nuestra empresa. Pero esto es un error y todos hemos sufrido las consecuencias de contratar personas cuyas capacidades estaban lejos del brillo que desprendían en dichas hojas de vida. Hoy podemos contrastar las impresiones que arrojan en las entrevistas y sus currículums con su actividad, coherencia, educación, capacidad de síntesis y criterio que se pueden encontrar entre sus publicaciones. Es desde luego un tema controvertido, pues hasta qué punto pertenece la actividad de cada individuo en redes sociales a su ámbito privado y hasta qué punto, dada la apertura y lo público de dicha actividad, es ético consultarla para fines de contratación de profesionales. Personalmente ya aporté mi punto de vista en el artículo de este blog “Seleccionando personas”.

El consejo al respecto es sencillo. Mucho sentido común y mucho criterio a la hora de compartir contenido. No tuitees borracho. No pongas fotos comprometidas que no quieres que te pasen factura a futuro. No excedas los límites de la ética y la educación amparado por la falsa sensación de impunidad y anonimato que te da internet.

A nivel corporativo, de marca o de persona público estas repercusiones son más críticas si cabe. La magnitud del eco que multiplica el impacto de la información que se comparte en redes es proporcional a la vigencia e importancia del personaje o la marca. Tenemos que ser extraordinariamente cuidadosos a la hora de compartir contenido, ceñirnos a los planes de comunicación y al marco de trabajo que en ellos se establecen y medir cada comentario con la seriedad que la actividad profesional en redes sociales merece para con nuestros clientes y representados.

En los momentos de crisis es fundamental actuar con criterio y coherencia para con la empresa, usuarios y circunstancias que abordemos. Es necesario recalcar una vez más que en pleno siglo XXI no vale con enterrar la cabeza como el avestruz y negar las realidades. Es necesario aplicar valores fundamentales en las comunicaciones humanas como la humildad, sinceridad, transparencia y empatía, para no caer en las viejas (y detestables) prácticas que resultaban en mensajes del tipo “comunicado oficial”, “las políticas de la empresa” y otros mensajes robóticos que tanto exasperan al usuario actual.

Así que recuerda, las redes sociales no son un juego. Es necesario tener en cuenta que lo que hoy compartas, quedará para siempre, lo borres o no, en la memoria colectiva digital. Y eso, nunca se sabe a qué lugares te llevará… 😉

Posted on by GM in Blog Leave a comment