Privacidad en Social Media

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Hace unas semanas y con el caso Snowden, las escuchas de Estados Unidos y de otros gobiernos en colaboración con las principales empresas tecnológicas en primera fila de la actualidad, tuve de nuevo el honor de ser en Gamatv acerca de la difusión y uso de nuestra información personal y sus consecuencias en la tan estimada privacidad de nuestras vidas.

Estos casos tan mediáticos no son más que la constatación de lo que todos intuíamos por pura lógica y sentido común. Nuestra información y sobretodo la cualitativa es de interés no sólo para las empresas y marcas sino también para los gobiernos. ¿Y?

Lo cierto es que pensar en la privacidad como un valor inalterable en estos tiempos es una utopía. Por una parte exigimos a empresas, marcas, políticos e instituciones una máxima transparencia y apertura a nuestra insaciable curiosidad, juicio y escarnio público de cada detalle que nos parezca sospechoso o cuestionable y decidimos entre todos que eso es ser, entre otras muchas cosas, 2.0. Pero por otra parte nos creemos en el derecho de una privacidad absoluta a la hora del cómo se gestiona nuestra información personal en las plataformas digitales que a su vez tanto nos gustan y tan ávidamente usamos.

El uso de herramientas de difusión y comunicación digital está ligado inherentemente a compartir información. Exigimos modelos tecnológicos al alcance de todos, con desarrollos cada vez más costosos en inversión, plataformas y capacidades para divertirnos y hacernos cada vez más capaces y conectados, cada día más informados, preparados, ágiles e influyentes en nuestro entorno, más felices, cerca de los que tenemos lejos, o simplemente partícipes de formas nuevas de nuestro entorno cercano y lejano.

El precio de esto es ni más ni menos que la aceptación de que estos soportes tecnológicos de comunicación digital tienen que ser sustentables como modelos de negocio y esto pasa por ser atractivos a inversores y entidades que quieran hacer un uso rentable de estas tecnologías como soporte para sus intereses. Si estos son la difusión de sus productos o servicios online, es lógico que finalmente cerremos el círculo de interés cediendo nuestros datos para que todos salgan beneficiados de esta simbiosis.

Llegados a este punto tenemos que ser conscientes del valor de la información que compartimos y pensar en el uso que esta tendrá por parte de las plataformas a las que se la cedemos y los terceros involucrados en los distintos modelos de negocio.

Tengo un buen amigo que decidió que las redes sociales principales servirían para difundir su actividad deportiva. Sólo eso. Es un empresario de éxito, con una vida familiar, con amigos… pero no verás en sus “timelines” fotos de sus hijas o cenas de navidad en familia. Se ha auto restringido su participación en el mundo social media a la difusión de sus logros deportivos (que no son pocos por cierto!).

Al final es lo que queramos compartir. Si algo no quieres que se sepa, publicarlo o dar pie a que se publique en Facebook puede no ser buena idea. Si manejas información confidencial, almacenarla en los servidores de Google tampoco es la mejor opción. Un uso responsable de nuestra información nos convertirá en buenos celadores de ella.

Por otra parte, muchos organismos poseen más información sobre nosotros mismos que nuestros seres más queridos o cercanos. El estado, los registros civiles, las instituciones sanitarias, las entidades de recaudación, intendencias, superintendencias, bancos… Todos manejan nuestros datos y en muchas ocasiones, dependiendo del punto de vista, nos aportan incluso menos que las empresas de las que ahora nos alarmamos.

Al final y como muchas otras cosas en la vida, se trata de llegar a un punto de equilibrio. Ser conscientes del valor de nuestra información y de lo que compartimos para ser más responsables pero no dejarnos llevar por olas alarmistas que generan muchos titulares.

El dospuntocerismo es para todos: Empresas, gobiernos, marcas… pero también para ti y para mi. La transparencia como un valor no ha de ser temido siempre que esta no incline balanzas a favor de unos pocos, sino que persiga unos valores como los que muchos de los que estamos conectados en este universo social media perseguimos.

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