No te creas lo que dice este artículo

Cada día destino una cantidad considerable de tiempo en leer todo lo que puedo de lo que se publica acerca de social media y marketing digital en internet. Por un lado trato de mantenerme actualizado en todo lo que respecta a nuestra vertiginosa actividad y por otro para calmar la sed de aprender que me permito el lujo de saciar al mismo tiempo desde la teoría y desde la práctica.

Ya he dicho muchas veces que a pesar de que la práctica actual de mi actividad profesional es la consultoría y asesoría estratégica y ejecución en comunicación online, el camino que llevo recorriendo desde siempre es el de la innovación. Hoy se llama social media, ayer se llamaba diseño y desarrollo y mañana un horizonte infinito de posibilidades.

Después de todos estos años uno aprende a distinguir (¡aunque no siempre a la primera…!) a los oportunistas de los profesionales, los discursos fáciles y a la moda de aquellos basados en fuertes cimientos. Y he de decir que si bien es verdad que como muchas veces se ha repetido “En el tema del social media hay mucho vendehumos” (un poco cansina ya la frasecita si me permiten…) también hay profesionales de muchas ramas que se han reciclado con éxito y aprovechan estas nuevas tecnologías de la comunicación para aplicar sus disciplinas, contribuyendo así a enriquecer nuestro ecosistema y haciendo confluir una gran cantidad de conocimientos.

Grandes profesionales con quien he tenido la oportunidad de trabajar, aprender o a veces tan sólo charlar han resurgido de este principio: Reciclarse. Y en muchos casos de un modo muchísimo más exitoso que sus anteriores facetas. Personas que con determinación se han superado como seguro venían haciendo desde siempre y encontraron en el entorno digital las posibilidades que sus ambiciones de progreso, su creatividad y sus ganas de triunfar necesitaban. No hay recetas mágicas en esto salvo el esfuerzo y el trabajo constante, como bien sabemos, y gracias a ellos cumplimos objetivos y alcanzamos metas. Estos profesionales son a los que admiro y de cuyo ejemplo y conocimientos trato de aprender cada día.

Otros por el contrario, con quienes en algunos casos también he coincidido profesionalmente, basan sus “exitos” en el aprovechamiento de los vientos que les vienen desde el trabajo de otros, el oportunismo de aprovechar con una buena oratoria los momentos que vivimos y, a base de trajes caros y supuestas “cachés”, actuar a modo de parásito para sacar lo que puedan del esfuerzo de los demás y lo que les permite el momento. Pan para hoy y hambre para mañana dirían unos; que me quiten lo bailado dirían otros. Y el problema lo dejan a los demás, desvirtuando momentáneamente los caminos que nos toca recorrer como profesionales, como empresas y como sociedad. Nunca me ha gustado la política de “Trinca lo que puedas y vámonos a otra parte”. Muchos que me leéis sabéis que soy partidario de cimentar relaciones profesionales basadas en la transparencia y el trabajo constante con resultados medibles.

Volviendo al punto inicial, cada día me veo tratando de hacer el ejercicio de “curar contenido” para mí mismo, dejando a un lado las publicaciones de este tipo de personajes para extraer contenido válido. Y es aquí donde quiero hacer referencia al título de este artículo. No te creas nada porque sí. Hay tanta o más paja, cantos de sirena, artículos de las 10 maravillas de esto, o el marketing 3.0 de aquello, que contenido serio y enriquecedor.

Cuestiona, contrasta con tu experiencia profesional, aplica las hipótesis que te propongan en supuestos de la vida real y piensa cómo se aplica toda esa teoría fácil y emocionante, pues todo eso que te venden luego hay que aplicarlo en forma de trabajo, recursos, presupuestos y resultados.

Estamos viviendo, interactuando, aprendiendo y trabajando en un mundo virtual, pero que es reflejo de otro donde también nos toca empatar todas esas promesas de un nuevo marketing con necesidades, procesos y objetivos reales y offline.

Espero que estos retales de experiencia te sirvan y los apliques desde ahora, pero… no te lo creas todo 😉

Foto: Centro Comercial El Bosque en Quito decorado por Navidad

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